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lunes, 10 de agosto de 2015

8 propuestas prácticas de neuroeducación para aplicar en el aprendizaje musical

A continuación reunimos 8 consejos prácticos provenientes de la neuroeducación que pueden resultar muy útiles para su aplicación en las disciplinas musicales y particularmente en la formación instrumental.

1. El aprendizaje requiere emoción

El binomio emoción / cognición es indisociable. Como indica Francisco Mora, "la atención sigue a la curiosidad sin necesidad de pedírselo al alumno". Esta línea de curiosidad - atención - cognición requiere para su éxito de la emoción y, por tanto, de la novedad, de la relevancia (o proximidad al alumno), del carácter significativo de lo expuesto. El aprendizaje que fructifica emocionalmente activa las dopaminas como ocurre en otros placeres vitales (alimentación, sexualidad, incluso adicciones).

¿Como podemos conseguir que la experiencia del alumno pueda resultar emocionalmente excitante para potenciar el aprendizaje?

Fuente: http://recursostic.educacion.es/bancoimagenes/

El aprendizaje de un instrumento musical se basa en conocimientos puramente musicales y técnicos. La indagación por parte del profesor en los intereses del alumno, en el repertorio que más le motiva, en el tipo de ejercicios, las prácticas públicas o la participación en proyectos, etc., puede ser un índice de partida. Los cuestionarios cumplimentados por los discentes, así como la observación directa son datos que facilitan esta tarea.

Además, la clase debe ser una sorpresa para el alumno: debemos evitar la repetición de esquemas como una puesta en escena del aprendizaje semanal por parte del alumno y la corrección subsiguiente por parte del profesor. Frente a este esquema rutinario que desmotiva e instala la monotonía del aprendizaje, proponemos cambios de actividad en las clases, provocando escenarios que favorezcan nuevos estímulos para el alumno: cambios no esperados de docentes para alumnos, crear dinámicas de aprendizajes inter pares con explicaciones entre alumnos, enfoques de la obra atendiendo a posibiidades compositivas o a cambios creativos o improvisatorios, generación de piezas compuestas por el alumno, improvisaciones sobre estilos diferentes, lecturas a primera vista, etc. Debemos terminar con la concepción de la clase como repetición monótona de los aspectos expuestos en la clase precedente que muy frecuentemente sólo sirve para perpetuar los errores.

2. Sin atención no hay aprendizaje

El problema que nos encontramos es que la atención en niños de corta edad no dura demasiado, apenas 15 minutos, y en alumnos de unos 18 años en el mejor de los casos alcanza los 45 minutos. En general, a los 15 minutos se produce un momento de desenganche atencional ante el que el docente debe actuar para volver a conquistar esa atención. Además, y por otra parte, la atención funciona neuronalmente como una especie de cuello de botella por lo que cualquier distracción impide el aprovechamiento de la clase, ya que no estamos dotados neuronalmente para la multitarea. Tomás Ortiz ha probado la eficacia de algunos ejercicios preparatorios para focalizar la atención:

  • Ejercicios respiratorios de inspiración y expiración.
  • Evitar la deshidratación que es un elemento de desatención, por lo que conviene que los alumnos beban agua antes de comenzar la clase.
  • Un pequeño ejercicio de equilibrio que potencia el factor de crecimiento neuronal.

Por su parte, Hernán Aldana propone la división de la clase en diferentes secciones con temas distintos de forma que así se pueda revitalizar la atención. Además, precisa que la participación del movimiento y del cuerpo potencian el aprendizaje en términos generales. Es evidente que en la música el cuerpo y el movimiento tienen una incidencia directísima, pero en este caso, pueden al mismo tiempo servir como aspecto de ruptura y nueva estimulación atencional. En ocasiones, es fácil comprobar en las clases cómo el alumno sobre la banqueta del piano empieza a perder la atención y comenzamos a solicitarle esta atención. Este puede ser un buen momento para cambiar la dinámica insertando algún ejercicio corporal que sirva de transición a otra fase de la clase.

3. El juego es la forma natural de aprendizaje

Es un principio básico reconocido por la neuroeducación que el juego constituye la forma natural de aprendizaje. Con palabras de Francisco Mora, "El instrumento del juego, combinación de curiosidad y placer, es el arma más poderosa del aprendizaje”.

¿Cómo aplicar el juego en el aprendizaje musical?

Para los primeros cursos existen hoy día múltiples opciones para formular la gamificación. El problema podría revelarse para el aprendizaje instrumental en sí. Concebimos muy habitualmente el trabajo instrumental como el seguimiento exclusivo de un conjunto de partituras que deben ser interpretadas según unos cánones únicos. Es generalmente un proceso de eliminación de la creatividad natural del niño. Los alumnos que se acercan por primera vez a un instrumento musical en el piano al menos así ocurre juegan con las diferentes teclas y pretenden muy frecuentemente salirse de las opciones preestablecidas por las partituras. Dejamos aquí algunas opciones que se desmarcan de este seguimiento exclusivo:

  • A partir de pequeños modelos planteados por el profesor el alumno puede establecer otros modelos diferentes.
  • Modificaciones creativas sobre la partitura de origen. Las obras pueden presentar cambios imprevistos, alteraciones respecto al original.
  • Búsquedas de melodías por parte del alumno.
  • Aproximación a las primeras bases del acompañamiento.
  • Juego improvisatorio sobre estructuras de acordes, como ya vimos en la entrada Primeros pasos para improvisar al piano
  • Juego con intensidades, patrones diferentes de tempi, texturas variadas…
  • Aproximación a pequeños modelos estilísticos sobre los que constuir pequeñas creaciones.

4. El aprendizaje es memoria

El aprendizaje instrumental es memoria no declarativa que se refleja en el manejo de unos automatismos técnicos junto a una comprensión de los elementos musicales de la interpretación. La memoria muscular es la base técnica de la praxis interpretativa. Al mismo tiempo interviene la memoria semántica o comprensión conceptual de los elementos estilísticos, históricos, armónicos, etc. Esa combinación nos lleva al dominio que debe tener un intérprete que necesita inevitablemente de una repetición de pasajes difíciles, enlaces concretos, combinación de la pedalización, etc. en una depuración lenta de errores y en una superación paulatina de dificultades.

Fuente: http://recursostic.educacion.es/bancoimagenes/

La memoria musical es muy particular, presentando especificidades muy concretas (memoria auditiva, memoria topográfica, memoria cinestésica…). La concepción de un currículo en espiral favorece la consolidación de una memoria muscular consolidada que nos lleve a una maduración real de las piezas. Daniel Goleman hablaría en este caso del cerebro ascendente, esto es, de la paulatina incorporación de esos recursos técnico-musicales que resultan inicialmente complejos a la base de automatismos que dejan de requerir un foco atencional agudísimo, de forma que quedan regulados por los ganglios basales. Ya hablamos de las tesis de este psicólogo en La práctica de la atención en Daniel Goleman.

5. El aprendizaje se consolida con un currículo espiralado

La formación sináptica de neuronas requiere de una consolidación para crear automatismos y por ende seguridad en la ejecución. El proceso de memorización en todo caso es lento y, más si cabe, en la formación de la consolidación de la memoria muscular. Por eso ese “cambio del cableado” (como gráficamente lo enuncia F. Mora) requiere tiempo. En este sentido, el currículo espiralado con avances y retrocesos a piezas ya trabajadas resulta esencial para forjar la maduración de la memoria muscular y de los patrones interpretativos musicales con naturalidad.

Las prácticas espaciadas favorecen este aspecto. Al mismo tiempo conviene conseguir un equilibrio entre repetición e intercalación de nuevos contenidos. Es célebre la metáfora del maestro Neuhaus acerca de la necesidad de seguir poniendo al fuego las obras y no dejarlas cuando están a punto de hervir, ya que, de lo contrario, ocurriría como en ese proceso de cocción que tendríamos que volver al comienzo. Sin embargo, teniendo en cuenta que la maduración se asienta en un proceso temporal que va más allá del exclusivo ejercicio y que requiere la labor del cereb ro en reposo (la maduración inconsciente que se va produciendo en el sueño) debemos intercalar otros trabajos de forma que apliquemos el currículo espiralado. Antes hablábamos de la necesidad de proponer clases novedosas y sorprendentes sin repeticiones continuas de los errores anteriores. El currículo espiralado potencia la maduración de las obras sin necesidad de recurrir a una repetición semanal de las piezas, evitando la sensación de estancamiento en la programación. En ocasiones, como han reconocido algunos neurocientíficos, "menos puede ser más", llegando a convenir un aprendizaje profundo en detrimento de un currículo extenso y superficialmente tratado.

6. Autonomía o el arte de aprender a aprender

El aprendizaje es en última instancia un permanente proceso de independencia del alumno respecto al docente. El profesor que trata de mantener a su discípulo sin libertad alguna no está potenciando su autonomía musical. Se trata de un proceso muy paulatino por el que el discente va incorporando diferentes conceptos y recursos al edificio de la interpretación personal. Es un modelo constructivista en el que se van incluyendo nuevos conocimientos a los ya adquiridos. Esta autonomía lleva en paralelo un acompañamiento o coaching por parte del docente, quien siempre va modulando aspectos que pudieran resultar estridentes y planteando márgenes de libertad a su pupilo. Esta tarea de acompañamiento / autonomía requiere instumentos para su claridad:

Fuente: http://recursostic.educacion.es/bancoimagenes/

  • Cuaderno de conceptos del alumno.
  • Diario de trabajo de la obra con inclusión de aspectos explicitados en clase, propuestas del docente e incorporaciones del discente.
  • Cuaderno de anotaciones creativas, apuntes improvisatorios, disposiciones acórdicas interesantes, etc.
  • Claridad de los objetivos establecidos para las obras y precisión de los criterios formulados.

7. Valor de la inteligencia emocional

Fabricio Ballarini expresa la importancia de crear un euestrés o buen estrés que favorece en todo momento el aprendizaje. En cambio, es fundamental eliminar cualquier signo de estrés negativo que provoca exclusivamente ansiedad y bloqueo del aprendizaje. Frente al aprendizaje natural conseguido a través de la curiosidad y el juego, el castigo es un mecanismo de bloqueo del aprendizaje. Los exámenes en el marco de una evaluación formativa pueden ser instrumentos adecuados para crear un estrés positivo. Al mismo tiempo es fundamental dotar al alumnado de herramientas adecuadas para combatir situaciones reales estresantes a las que ineludiblemente tendrá que enfrentarse en algún momento.

  • El aprendizaje de la inteligencia emocional es esencial en alumnos que aún no han adquirido la madurez cerebral. Hoy en día sabemos que el cerebro no se forma definitivamente hasta los 25 años aproximadamente (lóbulo prefrontal) y que a los 20 años, por ejemplo, aún no ha madurado el área órbito-temporal (segmento esencial para el autocontrol emocional).
  • Los ejercicios respiratorios y de relajación son indudablemente beneficiosos. Se ha demostrado por Richard Davidson y Siegel que la práctica del mindfulnes o plena conciencia produce modificaciones sinápticas en el cerebro, conviniendo su ejercicio habitual.
  • Importancia del optimismo en las expectativas por parte del docente y del discente. No debemos caer en falsas expectativas y crear ilusiones absurdas, pero ya sabemos que la autoestima moderada es un potenciador del éxito en el proceso educativo. El alumno que confía en alcanzar un éxito pondrá medios para llegar al mismo; en cambio, el alumno que siente una baja expectativa por propia creencia o advertido de la misma desistirá de cualquier esfuerzo.

8. Conveniencia en cualquier caso del entrenamiento físico

En efecto, está demostrado por múltiples investigaciones que el entrenamiento físico no es, como en ocasiones se ha pensado, un reductor de tiempo para el rendimiento académico. Muy por el contrario, al margen de los beneficios de salud que se prolongan incluso hasta la senectud, también favorece los resultados escolares. El entrenamiento físico produce un bienestar emocional que se irradia colateralmente al resto de actividades realizadas.

En una entrada anterior propuse un conjunto de recursos en los que en gran medida he basado estas líneas: Recursos para profundizar en la neuroeducación

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